Cada miércoles una historia

Me encanta contar historias. Historias sencillas. Cotidianas. De las que pasan desapercibidas.

Con el tiempo me he dado cuenta de que casi todas tienen un trasfondo educativo.

Supongo que es deformación profesional. O experiencia. O ambas cosas.

Pero son historias que me ayudan a recordar lo que no debe hacer nunca un educador, un padre o una madre.

Y escribiré una cada semana.

Puede que te sirvan. Puede que no.

Quizá no sean para ti. Y también está bien.

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